viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Qué es ‘Ashura’?

En nombre de Alah el Clemente el Misericordioso


¿Qué es ‘Ashura’?

Tanto judíos como musulmanes, recuerdan el día en que Al-lah salvó a Musa (Moisés), la paz sea con él, y a su pueblo en el mar Rojo de las garras del Faraón. Este día lleva el nombre de ‘Ashura’, que significa (tanto en hebreo como en árabe) “día décimo”.

Todas las celebraciones religiosas en el Islam tienen como objetivo recordar algún acontecimiento importante que nos aporta muchas y muy beneficiosas enseñanzas, las cuales aumentan nuestra fe. El objetivo de las celebraciones en el Islam no es simplemente realizar un festejo, sino que los creyentes aprendan de los ejemplos del pasado.

Cuando el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, llegó a Medinah como emigrante, ordenó a sus seguidores que ayunaran del día de ‘Ashura’, y les informó que quien ayunara ese día (con fe y para agradar a Al-lah) se le perdonarían todos los pecados menores cometidos el año anterior.




La historia de Musa (Moisés), la paz sea con él


Musa, la paz sea con él, fue un gran Profeta de Al-lah. Nació en Egipto hace aproximadamente 3400 años. Musa, la paz sea con él, era israelita y descendiente del Profeta Ibrahim (Abraham), la paz sea con él.

Antes que Musa naciera, el Faraón de Egipto, quien era un cruel tirano e idólatra, ordenó que mataran a todos los niños israelitas, porque le habían dicho que él sería asesinado por uno de ellos. Pero Al-lah, alabado sea, salvó a Musa, la paz sea con él, protegiéndolo cuando su madre lo puso en una canasta y lo dejó ir por el río Nilo para que no fuese encontrado por los soldados del Faraón.

La esposa del Faraón encontró al bebé y, como no tenía hijos, convenció al Faraón para que lo adoptaran, y así Musa fue criado en el palacio. Pero Al-lah (Alabado Sea)hizo que la verdadera madre de Musa fuera contratada en el palacio como nodriza; y así, su madre lo alimentó desde pequeño y le enseñó la creencia en un solo Dios.

Cuando Musa, la paz sea con él, ya era adulto, mató por accidente a un egipcio que estaba maltratando a una persona débil. Por esto, tuvo que escapar muy lejos.

Musa, la paz sea con él, se quedó a vivir en Madian; allí se casó y trabajaba como pastor de animales. Un día, Al-lah le Habló desde un arbusto en llamas y le Ordenó que volviera a Egipto a liberar a los creyentes. Musa, la paz sea con él, obedeció a Al-lah sin dudar porque era musulmán (que se somete y obedece las órdenes de Al-lah), a pesar que sabía lo peligroso que era regresar a Egipto.

Musa volvió a Egipto, y junto con su hermano, el Profeta Harun (Arón), la paz sea con él, fueron a ver al Faraón para decirle que Al-lah Quería que dejara en libertad a los creyentes. Sin embargo, el Faraón era malvado y orgulloso, así que se negó y mandó a sus magos contra Musa, la paz sea con él; pero Al-lah Hizo que Musa los venciera. Los magos, al ver el poder de Al-lah, creyeron en Él, y el Faraón los hizo matar por eso.

Como el Faraón se empeñaba en desobedecer el mandato de Al-lah y no dejaba en libertad a los israelitas, Al-lah Mandó nueve plagas (castigos) contra él y su pueblo; hasta que, finalmente, el Faraón dejó ir a los creyentes. Musa, la paz sea con él, salió de Egipto con su gente y los llevó hacia el mar Rojo. Pero el Faraón era traicionero y mentiroso, así que salió en búsqueda de Musa y sus seguidores.

Junto al Faraón iban sus soldados, listos para matar a Musa y a los que iban con él. Y una vez más Al-lah, alabado sea, Salvó a Musa, la paz sea con él, y a su gente, Ordenándole que golpeara el agua del mar con su bastón y el mar se abrió en dos, dejando un camino al medio por donde pasaron los israelitas. Cuándo el Faraón y sus soldados quisieron pasar, Al-lah Cerró las aguas y todos se ahogaron. Antes de morir, el Faraón reconoció que el Dios de Musa era el Único Dios Verdadero, pero ya era muy tarde; así que Al-lah Dejó que se ahogara y le Dijo, como se menciona el en Corán, que preservaría su cuerpo como ejemplo para las generaciones venideras. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Hicimos que los Hijos de Israel cruzaran el mar. Y los persiguieron el Faraón y su ejército injustamente, empujados por el odio. Y cuando [el Faraón] sintió que se ahogaba indefectiblemente, dijo: ‘Creo en una única divinidad como lo hace el pueblo de Israel, y a Él me someto’. [Al-lah le respondió:] ‘¿recién ahora crees, luego de haber desobedecido y haberte contado entre los corruptores? Conservaremos tu cuerpo y te convertirás en un signo para que las generaciones futuras reflexionen. Por cierto que muchos de los hombres son indiferentes a Nuestros signos’.} [Corán 10:90-92]




Las enseñanzas que nos brinda la historia de Musa, la paz sea con él:

a) El poder inmenso de Al-lah. La historia de Musa, la paz sea con él, nos muestra muchos ejemplos del gran poder de Al-lah y de Su control absoluto sobre Su creación; como las plagas que envió a Egipto y el asombroso milagro de la división del mar Rojo.

b) Al-lah siempre protege a Sus siervos. Cuando Musa, la paz sea con él, era sólo un bebé, Al-lah lo protegió de la maldad del Faraón evitando que fuera asesinado. Al-lah también protegió a los creyentes de las plagas que envió a Egipto y los liberó de la esclavitud, sacándolos sanos, salvos y victoriosos de ese país, a pesar de que el Faraón hizo todo lo posible por evitarlo.

c) La idolatría siempre ha sido dañina. La historia de la humanidad nos ha demostrado que la idolatría es sinónimo de tiranía y abuso. Por ejemplo, el Faraón era idólatra, y era muy cruel y abusivo con la gente, en especial con los creyentes en Al-lah, a quienes mantenía como esclavos.

d) Para alcanzar el éxito hay que esforzarse y encomendarse a Al-lah. Para alcanzar nuestros objetivos, no solamente tenemos que pedírselo a Al-lah; sino que debemos esforzarnos por alcanzarlos. Al-lah recompensa todo esfuerzo que hagamos.

e) Los Profetas de Al-lah son seres humanos normales, a los que Al-lah distinguió con Su Mensaje y a los cuales respaldó con milagros.

f) El verdadero creyente no duda en cumplir con la ley de Al-lah. A pesar de que la misión que Al-lah le encomendó a Musa, la paz sea con él, era difícil y peligrosa, él obedeció inmediatamente; como vemos en el episodio del arbusto en llamas, donde Al-lah le ordenó que regresara a Egipto y Musa no dudó, ni por un instante, en obedecerlo.

g) Todos los Profetas de Al-lah eran musulmanes. Es decir, que habían sometido sus voluntades y deseos a la Voluntad de Al-lah. Ninguno de ellos desobedecía a Al-lah, sino que cumplían Su Palabra al pie de la letra.

h) Los Profetas se constituyen en el prototipo del creyente ideal y son un ejemplo para toda la humanidad. Desde el punto de vista islámico, se considera a los Profetas como seres humanos muy virtuosos, incapaces de desobedecer a Al-lah. Por esto, los musulmanes rechazan cualquier tipo de relato donde se intente mostrar a los Profetas en situaciones degradantes o indignas, como las mencionadas en algunos libros, considerados sagrados, anteriores al Corán.

i) El creyente debe buscar la perfección y la constancia en toda tarea que realice. Vemos esto claramente cuando Musa, la paz sea con él, le pidió a Al-lah que su hermano Harun (Arón), la paz sea con él, lo acompañara para hablar con el Faraón, ya que Musa tenía dificultades al hablar. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Las acciones del creyente que más le complacen a Al-lah, son aquellas realizadas de la mejor manera y en forma constante o continua”.

j) Satanás y sus seguidores no tienen poder real sobre los siervos sinceros de Al-lah. Así, vemos que la magia, y los magos o brujos, no tienen un poder verdadero ante el designio de Al-lah. Como observamos en el caso de Musa, la paz sea con él, quien derrotó a los magos del Faraón.

k) Los más grandes tiranos de la humanidad han sido todos esclavos de sus propias pasiones y vanidades. La historia humana está llena de ejemplos de muchos tiranos que, llevados por sus propias ambiciones de poder, hicieron cosas terribles contra sus pueblos; como es el caso del Faraón, que no le importó que su gente sufriera mucho con las plagas con tal de hacer lo que quería y no ceder en su orgullo.

l) La persona debe ser sincera consigo misma en su búsqueda de Al-lah. La sociedad en la que crecemos nos enseña muchos valores negativos, los cuales podemos llegar a creer correctos debido a que la mayoría de la gente los practica; pero la verdad siempre sale a relucir al final y el verdadero creyente en Al-lah sabe que el buen camino no se consigue siguiendo a la mayoría de la gente, sino siguiendo la evidencia racional. Como vemos en el caso de los magos que se enfrentaron a Musa, la paz sea con él, que cuando vieron que el Dios Único del que Musa hablaba era real, decidieron seguirlo y se hicieron creyentes (a pesar de que habían nacido y crecido en una sociedad idólatra), porque vieron que toda la evidencia real y racional confirmaba la veracidad de Musa. De la misma manera, la esposa del Faraón creyó en lo que decía Musa, la paz sea con él, porque vio las evidencias que él traía.


Extraído de islamweb.net

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